22 jul 2011

El tercio

Alejandro Blancovsky

...daos cuenta, por lo menos, de vuestra incapacidad de creer, puesto que la razón os conduce a ello y que, sin embargo, no podéis creer. […] Queréis llegar a la fe y no conocéis el camino; queréis curaros de la infidelidad y solicitáis el remedio: aprended de quienes han estado atados como vosotros y que ahora ponen en juego lo que tienen; son gentes que conocen este camino que quisierais seguir, y que están curadas de un mal del que queréis curaros. Seguid la manera como han comenzado; haciéndolo todo como si creyeran, tomando agua bendita, haciendo decir misas, etc. Naturalmente, hasta esto os hará creer y os embrutecerá.

Blas Pascal

I

Existe una creencia. La posibilidad de que el problema es “la mitad”. Supongamos que esa “mitad” sea uno de los problemas. ¿Qué pasa con las otras proporciones? ¿Hay algo más que ver que aquella mitad?

Alrededor de un tercio de la población argentina se encuentra en hogares que estadísticamente se definen como “pobres”. Aún cuando tal categoría estadística sea más que limitada, sería interesante saber cómo ha ido cambiando la situación a través de los años. Desde 2007 carecemos de estadísticas públicas, justamente desde el mismo momento en que se detenía la disminución relativa de la pobreza. ¿Por qué se puede asquear uno?

Algunos se asquearon varios años por la ausencia de estadísticas.

Algunos otros se asquean porque habría votantes egoístas.

Algunos se asquean por la persistencia de la pobreza (aunque a veces no quede claro si el asco es por los ricos o por los pobres).