14 mar 2014

Por última vez sobre la manipulación (acerca de Kicillof, el marxismo, La Nación y la lectura)

Alejandro Blancovsky

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“Les murs ont des oreilles. Vos orreilles ont des murs”

Grafitti del Mayo francés

1) Oídos necios

Aceptamos preliminarmente una de las pintorescas explicaciones de 678. No viene a cuento el episodio particular, pero sí una lógica de circulación de discurso. Cuando salían algunas revelaciones del capítulo argentino de Wikileaks según las cuales dirigentes políticos y empresariales advertían sobre un enrarecido clima político local, “la tanqueta” ofrecía una explicación atendible: los cables diplomáticos reproducen artículos periodísticos que citan a dirigentes que a su vez reproducen (a falta de juicio distintivo) las caracterizaciones hechas por los propios medios de comunicación. Tampoco viene a cuento aquí cuán bruto es el servicio exterior estadounidense, sino, como dijimos, una lógica de circulación del discurso. No nos referimos a una difusa (y cínica) idea de “manipulación mediática”, sino a una circulación discursiva que cruza distintos actores. Así un juicio erróneo primigenio (no incorporemos aún las variables –también difusas– malicia ni interés) genera un encadenamiento de “errores” que podrían llegar (terminando con el ejemplo) en un pobre Barack Obama atragantado con su fried bacon al leer un sorprendente informe en un desayuno que se le presentaba apacible.