18 dic 2012

Notas para un análisis relacional del éxito del 7D

Alejandro Blancovsky

I. ¿Qué fue, es y probablemente será la ley de medios?

I.1. La llamada ley de medios (según el discurso que dice que va “contra” los multimedios y, por tanto, no sólo por la regulación del espectro radioeléctrico o de los medios audiovisuales) no cambia meramente lo que es por la debida o indebida “aplicación”. Recuerdo cuando se decía en los noventa que la Ley Federal de Educación era buena pero fue “mal aplicada” (a fin de cuentas, era la primera ley general de educación “de la democracia”[1]). Y, no obstante, quienes utilizan semejante simplismo se encuentran entre los analistas más lúcidos del presente. Y, sin embargo, no se trata de un detalle. En aquella década, el mismo simplismo lo hacía un sector bien mediocre de los intelectuales. ¿Progreso decían? El debate actual no hace más que reproducir la confusión acerca de cuál es la situación que merece debatirse: ¿situación de derecho o de hecho?[2]

I.2. Tres dimensiones de análisis podían utilizarse en su momento para juzgar la ley: la regulatoria, la económica y la simbólico-política. Por supuesto que son dimensiones intricadas que sólo podemos llamar así según cuál fuera el énfasis del análisis. No cabe duda que predominó la dimensión regulatoria. Lo económico sirvió sólo para hacer una alusión que hacía de unos “intereses económicos” la justificación llana de determinadas cláusulas en el análisis de la dimensión regulatoria. Poco lugar mereció la cuestión de la viabilidad económica (incluso podría haberse hecho una lectura económica de la cláusula más democrática de la ley, la de la reserva del 33% para organizaciones sin fines de lucro: ante todo un sistema de comunicación que opera como tal cerca de la rentabilidad nula y con dependencia brutal de la pauta gubernamental, ¿la consigna de los “tres tercios” no podría ser un blanqueo de que

16 dic 2012