8 may 2013

Bluff de reforma judicial y nostalgia del 7D

Alejandro Blancovsky

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Tanto ha vuelto la política (de ellos) que siquiera se conforma con “volver” con algún plan. Se presenta desdoblada, por duplicado. No son dos caras de ese duro rostro que nos muestra constantemente un gesto de burla. No son matices de un supuesto proyecto político. Se trata de dos planes para facilitarnos las cosas, para acomodar nuestras percepciones.

Cuando el Plan B, de tanto sugerir que se incendiaba la provincia de Buenos Aires (y, derivadamente, el país) nos estaba aburriendo, la “naturaleza” fue una buena excusa para hacer de nuevo el consabido cambio de planes.[1] El 2 de abril se consumó la voltereta. Mientras estábamos sacando conclusiones de aquellas desmovilizantes semanas a puro Plan B (con Scioli como protagonista y supuesta víctima), volvió aquello que un gobierno asesino sabe sobrellevar tan bien: la muerte.[2] Los muertos que se llevó el crimen social perpetrado en la Ciudad de Buenos Aires dieron paso rápidamente al Plan Ahh, aquel que tanto “politiza”. El “vago” de vacaciones había dejado su tendal de muertos y había que hacerle una justa crucifixión que lo volviera a reforzar en el deseado lugar de “jefe de la oposición”. Los muertos de Capital Federal esperanzaban a Scioli con un respiro. Tenía razón.

Hay que notar que entre el tendal porteño y la difusión de la masacre platense no hubo un giro de “estrategia” política. Apenas algún giro discursivo (increíblemente, fue Luis D'Elía el único que tuvo la dignidad de blanquear tal giro discursivo). El respiro de Scioli, iniciado como efecto de los hechos ocurridos en territorio porteño no concluía con el desastre platense; al contrario, se reafirmaba (aquí hubo profundización). La inmediata presentación de los proyectos de reforma

7 may 2013